Las TIC en el ámbito de la educación en la era del COVID 19.
A partir de la declaración de pandemia por
COVID-19 establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de
marzo de 2020, prácticamente todos los países del mundo comenzaron a aplicar
planes de preparación y respuesta a fin de tratar de controlar los efectos de
este «ejército invisible», al decir de Harari (2016), en la población.
Atendiendo a las recomendaciones de la OMS, el Gobierno de México decretó la limitación
de la movilidad de las personas y la separación física en el ámbito social y
laboral que aun a la fecha permanece por los rebrotes y mutaciones del virus.
En tales condiciones, las universidades se
vieron abocadas a la suspensión de los procesos de enseñanza-aprendizaje en su
modalidad presencial y su continuidad en formato virtual. Así, además de los retos
que venía enfrentando la universidad, esta precipitada transición la ha
sometido a una prueba de estrés evidenciando uno de sus déficits estructurales,
la equidad tanto en el acceso como en el progreso de la trayectoria académica Ariño
(2019). Así como también los docentes muestran vulnerabilidad en el uso de la
TIC, generar ambientes de aprendizaje y evaluación virtuales, y uno de los
temas más importantes donde el docente pasa de un un rol de transmisor del conocimiento,
a ser un “facilitador y guía conocimiento”, así como el alumno pasa de un rol pasivo
a ser “responsable y co-creador de su aprendizaje”.
Las universidades presenciales tuvieron que migrar de forma urgente a lo que Hodges (2020) han dado en llamar «enseñanza remota de emergencia». Muchas dosis de voluntarismo por parte de los docentes convirtieron los espacios de sus hogares en improvisadas aulas, al tiempo que, obligados por las circunstancias,
se adentraron en el
entorno de las tecnologías educativas (Moodle, Blackboard, Classroom,
Microsoftteams, ZOOM, kahoot, Youtube, etc., etc.,). En la otra cara de la
moneda se encontraban los estudiantes que sumaron a la incertidumbre propia de
la extraordinaria situación, la de tener que enfrentarse y adaptarse a una
modalidad telemática que exigía de ellos mayor compromiso y disciplina (UNESCO,
2020).
Aunque es prematuro aventurar las secuelas
educativas que a medio y largo plazo puede haber provocado el coronavirus, no
lo es tanto señalar el agravamiento de las desigualdades en el caso de
estudiantes cuyas familias poseen un escaso capital económico o cultural, como
ponen de manifiesto diversos Organismos Internacionales (Banco Mundial, 2020;
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
[OCDE], 2020; Organización
de Estados Iberoamericanos [OEI], 2020; UNESCO, 2020; Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia [UNICEF], 2020). En definitiva, los colectivos más
damnificados por esta pandemia están siendo los más alejados de la cultura
escolar, que pasa a ser también una cultura digital, «la cultura escolar de la
era digital» Beltrán (2020).
Por ultimo los entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) vienen a favorecer la innovación en los proceso de enseñanza y aprendizaje, tanto en la modalidad presencial, virtual como mixta, así como se centran en modelos constructivistas, posibilitando el trabajo colaborativo, se promueven espacios de reflexión, accesibilidad a toda hora, adaptables al ritmo de aprendizaje individual, distribuir materiales educativos en formato digital (texto, imágenes, audio, simulaciones, juegos, etc.), realizar discusiones en línea, integrar contenidos relevantes de la red o para posibilitar la participación de expertos o profesionales externos en los debates o charlas. Desde el punto de vista didáctico, un EVA ofrece soporte tecnológico a profesores y estudiantes para optimizar distintas fases del proceso de enseñanza aprendizaje; planificación, implementación, desarrollo y evaluación del currículum.
A pesar de las ventajas o características mencionadas, nos preguntamos si
·
¿La enseñanza a distancia es adecuada
para el buen desarrollo de dicho proceso?
·
¿El desarrollo del conocimiento del
estudiante y las nuevas tecnologías como herramienta docente son adecuadas al
paradigma educativo actual, como estrategia de innovación educativa?
·
¿La simulación a través de imágenes y videos
nos asegura como el mínimo básico en el aprendizaje de la practica o simulación
a problemas reales?
·
¿Cuál es el futuro de la enseñanza, El
COVID 19 continuara y la tendencia de modelos de enseñanza Online e híbridos
permanece?

Buenas noches compañero Flavio, es un gusto leerte, y tus argumentos sobre la situación actual están bien fundamentados, pero hay que recordar que la Sociedad de la Información tiene ya varios años, y su gran influencia con las TIC´s también tiene varios años, el hecho es que no se le daba la importancia como herramienta en los proceso de enseñanza y aprendizaje, lo suficiente como para adaptarlos en el ámbito escolar al 100 %; pero también es una realidad que tuvimos (me incluyo) como docentes, aprender de forma rápida e intempestiva el uso de las TIC´s para poder seguir laborando y no atrasar mas estos proceso educativos en los diferentes niveles (básicos, medio superior y superior); y si somos muy estrictos, el uso de las TIC´s ya se aplica desde hace varios años en niveles de posgrado (ejemplos son las Maestrías y Doctorados en línea) ya que son adaptables a las necesidades de la población estudiantil que ya labora.
ResponderBorrarNuestro nuevo paradigma educativo es basado en las TIC´s, y por ello adaptarlos a nuestros niveles educativos ya es una necesidad, y depende de nosotros como docentes integrarlas a nuestros procesos formativos personales y laborales.
ATTE.
Linet Nava Ramírez
Así es compañera, las TIC tiene años de implementarse, así como la educación basada en competencias, pero en México lamentablemente aun no las queremos utilizar. Gracias compañera Linet
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